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Padecimientos

Várices, ¿cómo prevenirlas?


Llegada la edad adulta, casi nadie se libra de las varices; aunque estas también aparecen a edades tempranas. Las varices afectan a cerca de 14 millones de personas en México, y son causa de muchas molestias como hormigueo y sensación de pesadez, además de ser dolorosas y antiestéticas. 

Pero, ¿qué son exactamente las varices? Se trata de dilataciones de las venas, las cuales tienen paredes flexibles que con el paso del tiempo ceden en su elasticidad, por lo que se dilatan poco a poco. En su interior, las venas tienen unas válvulas que permiten que la sangre retorne al corazón; al dilatarse, las válvulas no contactan unas con otras e impiden una fluida circulación de retorno al corazón. Entonces la sangre se acumula, las venas se hinchan y se hacen visibles a través de la piel, provocando molestias y dolor. 

Existen varios factores que favorecen su aparición. Las varices pueden tener un origen hereditario, o bien, puede influir en su desarrollo la obesidad, el sedentarismo y el embarazo, así como el uso de ropa ajustada y permanecer mucho tiempo sentado o de pie.

Problema serio 

Lucir unas piernas perfectas es un anhelo de muchas mujeres, pero ese deseo se evapora cuando aparecen las varices. Esas líneas oscuras que surcan las piernas se convierten en un serio problema. Las estadísticas muestran que por cada tres mujeres, un hombre padece de varices. Esto debido al nivel de estrógenos y progesterona que producen ellas. Regularmente se presentan durante la edad adulta, sin embargo, después de los 15 años y durante la etapa del embarazo también son propensas a desarrollarlas.

El principal signo de alerta es el aumento de tamaño de las venas. No todas las varices son iguales ni tienen los mismos síntomas. Las varices, con el tiempo, tienden a hacerse más grandes, por lo que su clasificación se realiza conforme a su tamaño: pequeñas, medianas y grandes.

Las primeras son de tamaño reducido, normalmente solo son un problema estético, aunque en algunas ocasiones pueden generar cansancio y sensación de pesadez en las piernas. Son fáciles de reconocer, ya que son pequeños racimos de venas que se ven a través de la piel.

Las medianas rondan entre los 3 o 4 milímetros y pueden empezar a ser un problema para la salud, ya que producen picores, pesadez, hormigueo e incluso dolor. Mientras que las grandes, más de 5 milímetros, son necesarias tratarlas porque pueden causar complicaciones serias, como dolor, úlceras u oclusiones de las venas.

Complicaciones 

Las varices, al igual que otras enfermedades, son progresivas y de no tratarse a tiempo pueden generar complicaciones como la aparición de las venas tortuosas dilatadas y racimosas, que con cualquier infección en el organismo, la sangre estancada sirve de medio de cultivo para que las bacterias se desarrollen y formen una flebitis o inflamación de las venas varicosas. 

La flebitis puede condicionar a que se coagule la sangre y genere una tromboflebitis, que es un problema agudo que requiere cirugía, ya que si progresa puede desencadenar un síndrome postflebítico que se caracteriza por cambios en la piel como: coloración, textura, resequedad, agrietes, rigidez, delicadeza y fragilidad.

Otro de los síntomas de esta enfermedad es la comezón, la cual puede ser muy intensa. Si el paciente se rasca se puede producir una lesión y formar una úlcera postflebítica o varicosa, las cuales requieren de un tratamiento quirúrgico intensivo.

Tratamiento

Los tratamientos para las varices son muy variados. Este padecimiento se debe tratar desde su diagnóstico, lo que dependerá de su tipo. Lo más recomendable es acudir con un especialista para tratarlas, ya que los medicamentos que anuncian por televisión solo sirven como calmantes de la inflamación y dolor, no curan.

Los casos más graves deben ser tratados por medio de cirugía. Esta consiste en la extracción de las varices, dejando las venas sanas para que circule bien la sangre. Después de la cirugía, es imprescindible que el paciente modifique los factores de riesgo e instaure medidas de higiénico-dietéticas, como: observar diariamente sus piernas y sus pies, aseo diario, utilizar medias elásticas, realizar ejercicio (como caminar), mantener el peso ideal, evitar estar sentado o de pie por periodos prolongados. 

Hay que prevenir

Hasta el momento, la cirugía es el método más eficaz, sin embargo, el tratamiento ideal es la prevención, pues aunque en algunos casos la predisposición a padecer varices es hereditaria (las hijas de madres con esta enfermedad tienen un 60 por ciento de posibilidades de padecerlas), existe una serie de factores que se pueden vigilar para evitarlas:

  • Permanecer de pie durante muchas horas o, por el contrario, pasar demasiadas horas sentados es perjudicial. 
  • Se debe evitar la ropa demasiada ajustada que impida una correcta circulación de la sangre.
  • El exceso de peso no es aconsejable en ningún caso, y menos si se padecen varices, ya que esto entorpece la circulación. 
  • Procurar dormir con las piernas ligeramente elevadas, para ello se puede colocar una almohada en los pies.
  • No utilizar tacones muy altos y emplear zapatos cómodos. 
  • Realizar ejercicio también ayuda, por ejemplo: cam

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